Juan Ramón Lodares,
Gente de Cervantes. Historia humana del idioma español.
Taurus, 2001
España. Cualquier aldea gallega. Una tarde de cualquier día del año 1768. Cierta moza del
país se confesaba con un cura que no hablaba gallego. La moza le explicaba con
naturalidad, en gallego, cuántas veces había “trebellado” desde la última confesión. Para entendernos, mientras
el trabajo se suele hacer con todo el cuerpo, el trebello gallego se ejercita fundamentalmente de cintura para
abajo. Al cura no le pareció mucho trabajo el confesado y se vio en al
obligación de recordarle que incluso los días festivos podía trabajar durante
una hora, y todas las que quisiera en los laborables. Inmediatamente, la moza
buscó un prelado gallego para que le explicara si la confesión que había
mantenido era válida o si ésa iba a ser la nueva doctrina de la Santa Madre
Iglesia respecto a sus trebellos juveniles
en la aldea.
La comunidad lingüística fue, principalmente, hija de la comunidad
económica. No fue el proceso de expolio lingüístico que algunos han querido
ver.